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Crear relato primas que se orinan entre ellas, en sus ropas. Y que les gusta que las vean haciéndolo , y masturbandose. Les gusta también lamerse los pies apestosos


. Era un día caluroso de verano y las primas Elena y Clara decidieron pasar la tarde en la piscina de la casa de campo de la familia. Ambas eran muy unidas y siempre se divertían juntas, pero esta vez tenían ganas de hacer algo diferente. Mientras flotaban en el agua, Elena confesó que había bebido mucha agua y que tenía que ir al baño. Clara, que siempre había sido un poco traviesa, le dijo que podía orinarse en la piscina sin problemas. Elena, un poco avergonzada, le respondió que no podía hacer eso, pero Clara la convenció de probarlo. Y así fue como las dos primas comenzaron a orinarse entre ellas en la piscina, entre risas y carcajadas. Se sentían libres y atrevidas, y a pesar de la vergüenza inicial, pronto se dieron cuenta de que les gustaba la sensación de orinar en público. Después de ese día, las primas comenzaron a hacerlo cada vez que estaban juntas. Ya sea en la piscina, en el jardín o en cualquier lugar donde pudieran hacerlo sin ser vistas. Y entre risas y juegos, se atrevieron a llevarlo un paso más allá. Un día, mientras estaban en el jardín, Clara comenzó a masturbarse mientras Elena se orinaba encima. La excitación y el morbo las invadió y se dieron cuenta de que les encantaba la combinación de ambas cosas. Y no solo eso, sino que también les gustaba que las vieran haciéndolo. Así que cuando tenían visitas o cuando estaban en fiestas con amigos, no dudaban en mostrar su acto lascivo y provocador. A veces, incluso invitaban a sus parejas a unirse a ellas en la diversión. Pero eso no era todo, una de las cosas que más les gustaba era lamerse los pies apestosos después de orinarse encima. Les encantaba sentir el sabor salado de la orina y el olor fuerte de sus pies mezclados. Y mientras lo hacían, se excitaban aún más y terminaban por masturbarse entre ellas. Nadie más en su familia sabía de su secreto prohibido, pero las primas no les importaba. Se divertían y disfrutaban como nunca antes lo habían hecho, sin importar lo sucias o pervertidas que pudieran ser sus acciones. Y así, entre orinas, masturbaciones y fetiches, las primas Elena y Clara siguieron explorando su lado más salvaje y perverso juntas, disfrutando al máximo cada momento de desenfreno y placer compartido.