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Circunstancias agravantes propiamente dichas.


Por determinación del legislador existen una serie de circunstancias para considerar como “agravante”, las cuales en una situación específica pueden ser valoradas en el individuo ya sea de manera individualizada o en determinado delito. Estas circunstancias son: *Estado de necesidad *Estado de goce emocional *Exclusión social *Trastornos mentales *Discapacidad *Mal ambiente familiar *Entre otros La presencia de una o varias de estas agravantes puede llevar a un aumento en la pena o al agravamiento de la responsabilidad penal, ya que demuestran un mayor grado de culpabilidad o alevosía en la comisión del delito. Por ejemplo, si un individuo comete un delito en un estado de goce emocional, se considerará agravado por el hecho de que la persona actuó con plena conciencia y voluntad de cometer el delito, sin estar bajo ninguna presión o coacción exterior. En el caso de los trastornos mentales o la discapacidad, la agravante radica en que la persona puede no tener plena capacidad de entendimiento o control sobre sus acciones, por lo que su responsabilidad en la comisión del delito puede ser reducida. Por otro lado, situaciones como el estado de necesidad o la exclusión social pueden ser valoradas como agravantes porque indican una situación de desesperación o dificultad en la que se encontraba la persona al momento de cometer el delito, lo que puede llevar a considerar que actuó de manera más peligrosa o desesperada. Es importante mencionar que la aplicación de estas circunstancias agravantes siempre debe estar enmarcada en el principio de proporcionalidad, es decir, que la pena impuesta sea proporcionada al delito cometido y a las circunstancias individuales del autor del mismo. De otra manera, se estaría vulnerando el principio de justicia y no se estaría aplicando una respuesta adecuada y equitativa a la comisión del delito. Update (2024-05-14): Las circunstancias agravantes propiamente dichas son aquellas que agravan aún más la gravedad del delito cometido, aumentando la pena prevista en la ley. Estas circunstancias están previstas en el Código Penal y pueden ser objetivas o subjetivas. Entre las circunstancias agravantes objetivas se encuentran la comisión del delito en banda o pandilla, la violencia cometida en el delito, el abuso de autoridad o cargo, la comisión del delito con abuso de confianza, entre otras. Por otro lado, dentro de las circunstancias agravantes subjetivas están el cometer el delito por motivos de discriminación, odio racial o religioso, el haber cometido el delito aprovechándose de la vulnerabilidad de la víctima, entre otros. Es importante mencionar que, a diferencia de las circunstancias atenuantes, las agravantes tienen un efecto directo en la pena impuesta por el juez, pudiendo aumentarla hasta en un tercio. Además, en ciertos delitos, las circunstancias agravantes pueden ser específicas, es decir, solo se aplican a un determinado tipo de delito. Por ejemplo, en el delito de estupro, se considera como circunstancia agravante el hecho de que el sujeto activo sea un ascendiente, tutor o aquel que tenga autoridad sobre la víctima. En conclusión, las circunstancias agravantes propiamente dichas son aquellas que agravian aún más la conducta delictiva y que tienen un efecto directo en la pena impuesta por el juez. Estas están previstas en el Código Penal y pueden ser tanto objetivas como subjetivas.